Valle de Ojos Negros - Escapadas por México Desconocido
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Valle de Ojos Negros

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A 38 kilómetros de Ensenada, al sureste del Valle de Guadalupe, se extiende otro valle, holgado, benévolo con la agricultura y la ganadería. No le hace falta agua pues posee dos mantos acuíferos, su suelo de barro y arena es bueno también para el cultivo de la vid. Solía ser conocido como San Rafael, hoy es el Valle de Ojos Negros. La sorpresa aparece en el kilómetro 19.5, a bordo de la carretera; una casita modesta llena de sabor con su peculiar cocina, se trata de Shawii Cocina donde Carolina y Jaime son los anfitriones. Bajo un ambiente campirano, esta pareja ofrece a sus comensales un combinación de aromas: mejillones, pescado ahumado, conejo, barbacoa, pan recién salido del horno. Al gusto y concomiento por la flora silvestre de Carolina se unen la experiencia y habilidad gastronómica de Jaime para crear una propuesta original, local y deliciosa. Nadie puede irse del valle sin probar un poco de lo que aquí se cocina.

Más adelante, en el mismo valle, Ricardo Hussong, dueño de la cantina llena de años que hay en el centro de Ensenada, se aventuró en 2000 a pedirle vides a esta tierra. Formó Bodegas y Viñedos San Rafael. Plantó Cabernet Sauvignon, Merlot, Petit Verdot y Syrah. Luego Pinot Noir. Y el tiempo le fue obsequiando resultados. Una visita a este lugar amerita deleitarse con Passion por Ojos Negros o San Rafael, que son degustaciones de vinos de barrica y cena-maridaje en la encantadora terraza de la casa.

Los vinos que han salido de este terruño son espléndidos; así lo demuestra Vinícola Infinito, de la famila Pedroza, originaria de Jalisco. Iniciaron con cultivo de tomatillos, cebollas, chiles, cala- bazas y otras hortalizas, pero hace unos años comenzaron la aventura de la vid. Su línea básica incluye ensambles de tintos bajo el nombre de Vino Lúdico, rosados como Nébula y un celebrado blanco llamado Supernova (Grenache y Moscatel). Los vinos de la línea premium llevan por nombre Infinito. El que muestra a Andrómeda es un Cabernet Sauvignon, que ya en 2017 ganó medalla de oro en un concurso regional organizado por la Universidad Autónoma de Baja California.

Mientras tanto, a 12 kilómetros, en el poblado Real del Castillo, continúa la tradición establecida a principios del siglo XX por Pedro Ramonetti, el suizo que llegó a Baja California para hacer quesos. Hoy son varios los ranchos que se dedican a elaborarlos, incluido La Campana, el lugar donde Marcelo Castro rinde todos los días homenaje a su bisabuelo Pedro y al oficio de él aprendido. La Cava de Marcelo se encarga de guardar los célebres quesos Ramonetti, esos que las manos fabrican con sal, leche y cuajo. Quien visita el lugar tiene el privilegio de degustar los quesos con albahaca, pimienta o romero; los quesos añejados durante meses o años; el pan que aquí se elabora y el vino de la casa: Ramonetti 1911. Todo para una cata-maridaje muy especial. Muy cerca está Casa Righetti, su dueño es Rodrígo Díaz, bisnieto de Pedro Ramonetti. Su enseñanza dejó una profunda huella entre sus descendientes, quienes ahora han retomado aquella dedicación a los buenos productos del campo. Righetti tiene unas cinco hectáreas de viñedo en producción y ya tienen su vino llamado Someo, que es el nombre del pueblo del cantón de Ticino donde nació Pedro Righetti. Se trata de un excelente Cabernet Sauvignon-Merlot (en mezcla por partes iguales).

Una refrescante parada en la Ruta del Queso y el Vino de Ojos Negros es la granja Aleyha, dedicada al cultivo de lavanda y a la elaboración de productos con su fragancia. La encargada del lugar es Norma Castro; desde los tiempos de su abuela este rancho ha estado en manos de su familia, pero fue hasta 2016 que comenzaron a cultivar lavanda aquí. El campo florecido es todo un evento, porque se cubre de tonos lilas; es posible verlo así durante las tres floraciones de la planta en el año, en los meses de junio, agosto y octubre. Desde luego, la granja se puede visitar en cualquier momento del año. Ahí se vende exfoliante facial, gel de ducha, gel antibacterial, suero facial, sales para baño, jabón, champú, desodorante, agua micelar y brisa refrescante hechos a base de esencia de lavanda. Aparte, hay lavanda para preparar aguas frescas y té. Quien visita este lugar, le espera un recorrido guiado y una deliciosa comida que ofrece el rancho.

Ubicación

Valle Ojos Negros, Baja California, México

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