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Pinturas rupestres de Cataviñá

Las pinturas rupestres de Cataviñá revelan pistas sobre la vida e imaginación de los antepasados que habitaban la región.

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Pinturas rupestres de Cataviñá

Las pinturas rupestres de Cataviñá revelan pistas sobre la vida e imaginación de los antepasados que habitaban la región.

A un costado de la carretera transpeninsular de Baja California, hay un tesoro arqueológico plasmado en piedra. Se trata de las pinturas rupestres de Cataviñá, las cuales sobreviven a pesar de milenios de erosión y cambios climáticos. Se trata de un sitio de fácil acceso, a orilla de la carretera. Ahí el desierto suelta sus colores dorados, se elevan cardones y cirios. Un sendero entre rocas conduce hasta el promontorio donde hay una diminuta cueva. La cueva en donde se encuentran es una especie de túnel de tres metros de largo bajo una enorme piedra colgante. Para entrar, hay que agacharse y caminar con las rodillas flexionadas. En la superficie rocosa se revelan claves, símbolos y esbozos artísticos de mentes humanas queriendo trascender en el tiempo. Figuras geométricas como círculos concéntricos, triángulos, rectángulos y pentágonos, así como espirales, soles, figuras humanas, de plantas y animales, son algunos de los dibujos creados al otro lado de la línea del tiempo. Se estima que los petroglifos de las pinturas rupestres de Cataviñá tienen entre 3,000 y 6,000 años de antigüedad. Llama la atención, no sólo el excelente estado en que se conservan a pesar de estar a la intemperie, sino la gran variedad de pigmentos utilizados: rojo, amarillo, anaranjado, blanco y negro. Estos pigmentos naturales fueron obtenidos con toda seguridad de minerales disponibles en la zona como piedra caliza, óxido de hierro y manganeso.

Cultural

Naturaleza

Ubicación

Catavina Pinturas Rupestres, Santa Ynés, B.C., México